Por: Henry Morales Márquez

Por estos días los Taraflex lloran y los pabellones están tristes porque extrañan el sonido del golpeó del balón y los gritos efusivos típicos del deporte. Si bien la próxima temporada de voleibol marcará el inicio de muchos cubanos en el viejo continente, otros tendrán la oportunidad de reivindicar las apuestas que fueron hechas sobre ellos, uno de esos hombres es Roamy Alonso.

Luego de un año en Italia que no se dió quizás de la manera esperada su rendimiento a nivel profesional, Roamy Alonso tendrá la oportunidad de demostrar que está hecho para Europa. El nuevo club que le acogerá en sus filas será el Chaumont francés, quizás el lugar perfecto para el despunte del matancero.

En su periplo por el país transalpino, donde estuvo enrolado en las filas de Ravenna, Roamy comenzó como titular en los primeros encuentros de la Serie A1, pero luego de una lesión en un entrenamiento salió de la rotación inicial. Este hecho y sumado a una pequeña subida de peso que lo colocó fuera de forma, hizo que Alonso perdiera protagonismo durante los finales del 2019 y principios del 2020.

El trabajo para ganarse la confianza del DT fue arduo, pero no imposible. A pesar de que en los últimos encuentros pareció volver a ganarse la confianza del.director, el parón por la COVID-19 frustró las esperanzas de juego del criollo en la recta final de la campaña. Donde se vislumbraba como titular.

Como agua pasada no mueve molinos es momento de olvidar el.pasado y concentrarse en el futuro. Ahora la nueva casa de Roamy Alonso será el Chaumont VB 52, allí se pondrá a las órdenes del italiano Silvano Prandi. Esta vez tendrá el apoyo de dos paisanos en el equipo (Jesús Herrera y Osniel Melgarejo), algo que quizás le pueda hacer sentirse más cómodo en esta nueva aventura.

En otros acápites a destacar en su nuevo equipo están los rivales de posición. El norteamericano Daniel Mcdonnell y el español Jorge Fernández, son par de atletas de buen nivel que puedieran favorecer la competitividad del criollo y hacerlo crecer como profesional. Esto le dará un plus a Roamy que sabrá que no podrá dormirse en los laureles y lo impulsará, (al menos en perspectiva) a esforzarse por mantener un estado óptimo de forma deportiva, pues Silvano Prandi es un tipo muy exigente.

La hora de Roamy Alonso se vislumbra en el horizonte, es el momento de que el León Blanco saque sus garras y haga su rugido sobre el Taraflex. Talento al muchacho le sobra, simplemente es momento de materializarlo y explotar.

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Por Henry Morales

Periodista Deportivo Creador de El Palco. Colaborador de Play-Off Magazine, Que Pasa NBA y Cancha Latina. Jurado para la elección del MVP Latino en la Liga Endesa en 4 ocasiones.

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