Osmany Juantorena es sin dudas uno de los mejores voleibolistas de la Historia

Por: Henry Morales Márquez

Cuentan que por las canchas del Palacivitanova habita un señor capaz de burlar al tiempo y que parece haber bebido de la fuente de la juventud eterna. Veterano de mil batallas que aún salta como si tuviera quince años y sus rodillas no se ven gastadas al observador promedio. Lleva el voleibol tatuado en la piel y aunque hoy defiende la casaca del país que le abrió las puertas a una nueva vida, siempre en su corazón guarda un profundo amor por su Cuba natal. Quizás no sea el más grande jugador de voleibol de la historia, pero de seguro es uno de los que más títulos conserva brillosos en las vitrinas de su sala de estar. ¿De quién les hablo? Pues nada más y nada menos que de Osmany Juantorena.


Son pocos los que recuerdan a aquel jovencito que empezó con 18 años, llegó a la preselección nacional del ¨Cuba¨ casi terminado la pubertad y rápidamente se volvió referencia. Osmany desde que salió a la palestra pública con el equipo de mayores en 2003, se ganó el respeto de los especialistas en el mundillo del vóley y el cariño de la grada en el Coliseo de la Ciudad de Deportiva. Aquel lugar que por algún tiempo tuvo el privilegio de disfrutar de las mieles del talento de aquel jóven.


Los que lo vieron en sus inicios sabían que el muchacho era diferente. Ese delgado jugador con el número 5 era un atacador-receptor excepcional y con un margen de progreso bastante amplio que le podía colocar en la cúspide del voleibol mundial. Su técnica en el recibo era de las mejores por aquellos años, y no tan solo en Cuba. Pues muestra de su nivel en el arte de defender y recibir fue cuando en la ronda final de la Liga Mundial de 2005 fue distinguido como el mejor receptor del torneo con una efectividad del 72.94%, una barbaridad. En el propio evento también fue uno de los fundamentales para ganar el metal bronceado luego de 6 años de sequía de preseas que tenía Cuba en la Liga Mundial.

Osmany Juantorena en 2005 Foto:FIVB


Osmany Juantorena era por así decirse un jugador completo; potencia de salto, técnica, recibo, servicio, ataque y bloqueo, siendo este último su punto más endeble. Era capaz de realizar soberbios remates tan temerosos para cualquier rival y siempre se las arreglaba para con el saque abrir un espacio entre los antebrazos de los receptores rivales. Tanto talento en un cuerpo tan joven, un sello característico de la escuela cubana de voleibol que había producido otro fenomenal producto.


Los casi 4 años que estuvo con las cuatro letras fueron tan intensos que, dejaron na huella imborrable en la memoria de los fanáticos al deporte de la malla alta en la Isla. Quizás media Cuba quisiera dejar atrás ese fatídico suceso de doping que conllevó a un cúmulo de situaciones que terminaron desenlazándose con la partida de la emergente estrella a la bota de Europa.

Osmany con Trentino. Foto:FIVB

Dos años de sanción tuvo que esperar para volver a ejercer la profesión que ama, jugar voleibol. El Trentino le abrió las puertas para su resurrección y el cubano respondió con creces sobre la cancha. Bajo la tutela del santiaguero el club italiano se aseguró una seguidilla de títulos donde en casi todos fue el principal artífice de estos. En total, levantó 12 trofeos en 4 campañas, divididos en 2 Champions League, 3 Copa Italia, 2 Serie A, 4 Mundiales de Clubes y 1 Supercopa Italiana. Si los lauros colectivos no resultan suficientes para sus detractores, también añadiría que en ese período alcanzó un total de 12 distinciones individuales, asombroso ¿No lo creen?

A pesar de que todo marchaba sobre ruedas a Osmany le faltaba algo, le faltaba Cuba en el alma. Dicen los que salen de aquí que no hay pedazo de tierra que se extrañe más que esa que está situada en el mar caribe y que tiene forma de caimán dormido. Puedes estar en cualquier parte del mundo, pero nunca habrá lugar como tú tierra.


Pocas personas saben que durante ese período que vio volver a Juantorena a las canchas, él envió una carta a la Federación Cubana de Voleibol para jugar por la selección nacional según confesó en una entrevista a Deporcuba:

manifesté por medio de una carta a la Federación mi disposición de jugar y aunque la respuesta fue positiva, tenía la condición de dejar Italia. Una exigencia que no pude aceptar porque no podía abandonar mi carrera y todo lo que había logrado hasta ese momento, para estar todo un año prácticamente inactivo y representar a Cuba.

Entrevista por Andy Bermellón

No sé si en aquellos años las leyes no amparaban situaciones como la de Simón hoy en día o quizás los federativos cubanos tienen las manos atadas ante estas decisiones que se toman en misteriosas instancias superiores. Lo cierto es que se nos privó a los cubanos de volver a ver a Osmany vistiendo la casaca de las cuatro letras y eso es un crimen capital.


La historia a nivel mundial continuaba, su periplo durante el período 2013-15 fueron unas aventuras por Turquía y Qatar. Halkbank Ankara y Al-Arabi Doha fueron los dos clubes que fueron la casa del cubano durante ese par de temporadas. En estas instituciones también cosechó títulos, además de distinciones individuales, y es que tenemos que tener más que claro que cuando Osmany Juantorena llega a un club, es como el Rey Midas, todo lo que toca lo convierte en oro.


Con el año olímpico a la vista y la posibilidad de recalar con la selección italiana de cara a disputar la cita bajo los cinco aros, era hora de regresar a la bota de Europa. El antillano firmó con el club que hasta día de hoy considera como su casa, Lube Civitanova. Su acuerdo con la franquicia italiana sería una gran noticia, pero sin lugar a dudas ese año las portadas de los diarios la acaparó otro suceso.

Juantorena con la selección Italiana. Foto: FIVB


Todos los ojos de los fanáticos italianos voltearon a ver el suceso que acontecería de manera eminente. Osmany Juantorena se vestiría con la franela azurri. Con su respectivo número cinco a la espalda y en el centro del pecho, el hombre que un día marchó de Cuba en busca de la superación personal estaba defendiendo los colores del país que le dio una segunda oportunidad en la vida, Italia.

El nivel presentado en el torneo fue mismo al que siempre nos acostumbró. Cada vez que el punta-receptor despegaba del suelo para propinar el castigo divino a la cancha rival no tan solo vibraba Italia, sino también que en muchos hogares cubanos sonrojaba de alegría por aquel hombre que nunca dejó de ser cubano.


Quizás al no ganar la final se le escapó la oportunidad de titularse para siempre como campeón olímpico. Aquella noche los dioses del deporte tenían otros planes en el Maracanazinho. Brasil era el nombre escrito en el libro del destino para conquistar el metal dorado. Retirarse cabizbajo para un hombre acostumbrado a ganar pudo haber resultado un duro golpe, pero como lo grandes levantó su cabeza y miró a su futuro próximo.


Los siguientes años y hasta la actualidad, Juantorena no ha dejado de hacer lo que mejor le sale, ganar. Un total de 6 títulos desde 2015 hasta hoy, repartidos en 2 Serie A1, 2 Copas de Italia, 1 Champions y 1 Mundial de Clubes. Sobre el Mundial hay un dato muy curioso y es que el antillano se convirtió en el máximo ganador histórico de este torneo al alzar el trofeo en 5 ocasiones.

Tres cubanos alzaban el Mundial de Clubes de 2019 Foto: FIVB


Hoy en día Osmany Juantorena es el capitán del club en el cual ha manifestado en más de una ocasión que desea retirarse, Lube Civitanova. Los galones, el respeto y el reconocimiento de todos los admiradores de este señor se multiplican por el mundo. Cada día que pasa se escribe un capítulo más del libro de sus hazañas. Su hoja de servicios tiene incrustado en mayúsculas 26 distinciones individuales y 27 trofeos colectivos alzados y además de una medalla de plata olímpica, toda una barbaridad de currículum.


No sé cuándo sea el momento en el que tenga decidido decir adiós, no sé qué homenajes pretendan rendirle a su persona, pero lo que si se es que usted señor Juantorena tendrá su nombre grabado con ribetes en oro sobre la tarja que de seguro le espera en el salón de la fama del deporte de la malla alta. Que la juventud eterna que parece poseer no le deje de sonreír para que siga haciendo más épica su leyenda y nosotros continuar disfrutándola.

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Por Henry Morales

Periodista Deportivo Creador del Blog Deportivo "El Palco" . Colaborador de Play-Off Magazine y Cancha Latina. He participado como jurado en la votación del MVP Latino de la Liga Endesa en 3 ocasiones.

3 comentarios en «OSMANY JUANTORENA: LA LEYENDA»

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