Por: Henry Morales Márquez

Quiero contar que antes comenzar esta temporada yo era un fan confeso del Real Madrid Baloncesto y me resultaba poco probable de que pudiera hinchar por otro equipo, pero dicen que el amor toca tu puerta cuando menos te lo esperas y yo del San Pablo de Burgos me enamoré. Quizás en parte tuvo que ver la presencia de Jasiel Rivero en la escuadra, aunque siendo sinceros, fue lo menos que hizo encariñarme con ese equipo, pues lo más que me encandiló del Burgos fue, su afición.


Particularmente me enamoré de un Coliseum que tan solo he visto por internet, ya perdí la cuenta de cuantas veces me visualicé con la camiseta del San Pablo puesta saltando en las gradas de ese templo. Me lleno el alma la Peña Sauki y Andrés Montes, que ambas se dejan la vida y más apoyando a los muchachos.
Descubrir tan a fondo un equipo que se maneja tan bien, a una afición que va de la mano con su club en buenas y malas, es algo maravilloso. Confieso que el día de mañana pudiera no estar Jasiel u otro cubano en la institución, pero yo seguiría apoyando al San Pablo, pues ha logrado ganarse un sitio en mi corazón y creo que también en el de muchos cubanos.

El Templo del Baloncesto en Burgos.


Con este texto solamente quiero decirles gracias, me nace darle las gracias por despertar tanto amor a su afición en la que ya me incluyo. Gracias al Community Manager del San Pablo que hace que las interacciones en redes sociales sean fabulosas, ya que es por lo menos para los que estamos lejos de España la única forma de sentirnos más cerca del equipo. Gracias por obligarme cada partido a buscar las emisoras de radio que transmiten cada partido, o a sentarme en un parque público para ver los juegos por sitios piratas y estar al tanto de todo. Ustedes devolvieron de alguna manera la pasión de seguir el básquet de sentirse más cerca de un equipo.


Hoy se terminó un sueño, un sueño impensado. Lo que si queda claro que entre tantas cosas malas que han ocurrido este 2020 Burgos ha sido una silueta de alegría para muchos. Dicen que hay solo dos cosas que mueven multitudes y te hacen olvidar las penas, ellas son la música y el deporte, esta última tiene como protagonista al club burgalés.

Toca despedirse de esta temporada y no sin antes dejar claro, que aun la Basketball Champions League está ahí y si luchamos como hasta ahora lo hemos hechos puede que vengan más alegrías. Por el momento es hora de culminar estas líneas con una frase que fue bandera de esta afición y que de seguro me tendrá a mi apoyando al San Pablo para llegar como siempre #MasLejosQueNunca.

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